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lunes, 10 de septiembre de 2012

Esculturas (León, prov.)


Cuando creías que lo habías visto todo...




Está en un pueblo de la media montaña leonesa. 

Comprenderán que no diga el nombre: ya me pareció muy mal que Yahvé estigmatizara a Caín poniéndole una señal permanente, y no voy a caer yo tan bajo. Sí que puedo dar una pista: a pocos kilómetros se celebra una acampada de (atención) "veteranos de la OJE"*. Y ahí están los tíos, canosos y tripudos, con su gorrito, su camiseta y sus pantalones a juego. Y su banderola.

La pista es, más que para orientarse geográficamente, para hacerlo sociológicamente.

* Para los más jóvenes y los desmemoriados, la OJE es la Organización Juvenil Española, inspirada en la Falange y creada para enseñar a los tiernos infantes a amar a Dios y a servir a la Patria, entre otros deberes. Los flechas y arqueros, en fraternal y viril compañía, cantaban "Montañas nevadas", subían riscos y bajaban laderas. Imagino que ahora será otra cosa.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Recuperación del patrimonio etnográfico

Con permiso de un blog amigo.

Hay paseos que mejor sería no darse, para no ver cosas así, y mejor sería también que algunas instituciones se disolvieran, visto lo visto.

Hablo del Instituto Leonés de Cultura, de la Diputación de León.

Las "olleras" (u otseras, otxeras) son unas pequeñas construcciones de piedra, asociadas a la actividad ganadera de montaña, por cuyo interior corre el agua y en las que antiguamente se introducía la leche en sus recipientes para mantenerla fresca y que generara más nata, con la que posteriormente se hacía la mantequilla. Las primeras que conocí están en distintas brañas de Somiedo, y tienen un alto valor etnográfico.

Me acabo de enterar de que también en la montaña leonesa hay otseras, aunque éstas corren, al parecer, un grave riesgo de destrucción si el Instituto Leonés de Cultura se empeña en restaurarlas. Esta es la otsera de Cuevas del Sil:


Y así quedó tras su restauración, financiada por la entidad antes aludida:


No es la primera vez que asistimos a un atentado contra el patrimonio cultural, ni será la última. Pero todavía podemos indignarnos y pedir responsabilidades, ¿no?

lunes, 8 de marzo de 2010

Y más sobre la huevera

Vuelvo de nuevo a hacer referencia a un post anterior, al primero del "catálogo de horrores": en él se recogía el horror de un edificio denominado "la huevera". Para aumentar aún más la vergüenza y el oprobio del constructor, del promotor y del arquitecto, dejo aquí dos imágenes del edificio que fue derrumbado para armar semejante adefesio (extraídas de http://el-internauta-de-leon.blogspot.com).

Si existiera la justicia divina, no cabe duda de que, antes incluso de que empezara el juicio final y el coro de trompetas sonara, un rayo pulverizaría tal espantajo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Horrores (IV) y más


Esta vez un edificio público: el ayuntamiento de León, situado en la calle Ordoño II.

También, en esta ocasión, destaca su fealdad por contraste con otras edificios notables, como la Casa Lubén, de principios del XX, y que es para mi gusto una de las construcciones más decentes de la ciudad.


Increiblemente, esto de aquí abajo también forma parte del ayuntamiento de la ciudad, la casa de todos:



Una oficina de Caja España. Y es que este edificio era la sede de dicha entidad bancaria, hasta que se la compró el ayuntamiento. Pero parece que se olvidaron de adquirir también este local, incrustado en el edificio, y ahí quedó.

Dicen que todos formamos una gran red, y que con tres pasos (o alguno más, no recuerdo la cifra exacta) uno estaría relacionado con cualquier otra persona del Planeta. En el caso del ayuntamiento, Caja España y sus dirigentes, las fronteras se diluyen, y se forma una pasta realmente indigesta. El alcalde es vicepresidente de la entidad (al igual que la presidenta de la Diputación); el presidente es un constructor, que dirigió hasta que asumió tal cargo una asociación de promotores inmobiliarios y constructores, a los que el ayuntamiento dicen que dio grandes prebendas para construir con óptimos beneficios, y el que ahora dirige esa asociación, íntimo del presidente de la Caja, está casado con una hasta hace nada concejala...

Lo de las monedas en la fachada, que no fueron quitadas cuando el cambio de uso, seguramente sea una metáfora.

martes, 2 de febrero de 2010

Catálogo de horrores (III)

Le dejo el sitio a Sergio Tomé (León, los ríos en el paisaje urbano. 1997):

"El paisaje urbano está en trance de desaparición. La primera factoría importante que cerró sus puertas fue Laboratorios Abelló, en la vorágine financiera de los ochenta, dando lugar a un colosal bloque en forma de U. Su desarrollo en altura (doce plantas) y en horizontal sobre el Paseo de Salamanca está completamente fuera de escala, dañando también indirectamente a los jardines de La Condesa, desde los cuales se tiene ahora como perspectiva una desmesurada pantalla de ladrillo marrón.

Para erigir el bloque fueron demolidas ciertas dependencias de la antigua fábrica mas no el núcleo central, la parte más valiosa mirando a la calle Astorga, compuesta por cuatro naves y la chimenea (de hacia 1900).


Declarada Bien de Interés Cultural por parte de la Junta de Castilla y León, sobrevivió casi milagrosamente pues en la ciudad dominaban los partidarios del derribo, mostrándose especialmente recalcitrantes los propietarios de las nuevas viviendas. De este modo se iniciaba una etapa diferente en la evolución urbana, definida por el respeto a la arqueología industrial, que llega con excesivo retraso."


viernes, 8 de enero de 2010

En mi primera entrada del catálogo de horrores (12 de diciembre) hablaba del edificio conocido como "la huevera" o "el ombligo" (éste de aquí abajo), y que para mi gusto era de los más feos de la ciudad.



El adefesio en cuestión se ve perjudicado, y su fealdad más resaltada si cabe, porque tiene al lado una buena muestra de arquitectura expresionista-racionalista, la casa Arriola, que data de los años 30.



Lo del ombligo, como dije, le venía por estar más alto que el del "Coño".

¿Y cuál es la casa de nombre tan sonoro y vulgar?. Antes, los antecedentes.

Nos encontramos en la plaza de Guzmán el Bueno, noble apodado de este modo porque prefirió que mataran a su hijo, secuestrado por los musulmanes, antes de entregar el castillo de Tarifa (en la imagen, el bueno de Guzmán dando su propio puñal a los pérfidos moros para que degollen inmediatamente a su descendiente).


Estos sí que eran patriotas.

Guzmán fue el padre de la Casa de Medina Sidonia, una de las más ricas de España.

La mano que sujeta el puñal apunta hacia la estación de ferrocarril, al fondo de la calle (de ahí viene la frase atribuida a Guzmán, que dice a todos aquellos que miran la ciudad sin cariño: "si no te gusta León, allí tienes la estación").

Esta estación fue construida, en su momento, relativamente lejos de la ciudad; el acceso al centro era obligado por el puente de hierro que se construyó al efecto para superar el río. Pues bien, los que accedían a la ciudad venidos de la estación se encontraban con unos edificios modestos -chalets unifamiliares, a lo sumo la casa Arriola- hasta que, por los años 40, construyeron un pedazo de edificio, de ocho plantas, ante el que los viajeros no podian más que exclamar "¡coño, vaya casa!". Y con ese nombre se quedó.


La del ombligo, obviamente, es más alta.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Catálogo de horrores (II)


Otro de los monstruos de nuestra ciudad. Pertenece al primer periodo del desarrollismo contemporáneo, allá por los años 60-70, cuando los promotores inmobiliarios, con el concurso de los responsables políticos, inundaron nuestras ciudades de construcciones que degradaban notablemente la calidad de vida de los ciudadanos. Tal como ha sucedido en estos últimos años, vaya (segundo periodo).

Aunque la crisis ha frenado este proceso, me temo que, dado la nula reflexión que se ha producido entorno a este problema, es sólo un paréntesis y, dentro de un par de años asistamos a un nuevo periodo (el tercero, y quizás el último) de destrucción de nuestras ciudades, costas y montañas.


La fealdad de esta torre, que amenaza con su tamaño a los edificios circundantes -como sucede, por otra parte, en un gran número de plazas de la ciudad-, se ve incrementada por la intervención tan radical y, a la vez, respetuosa, que se ha hecho enfrente, en lo que eran unos antiguos almacenes y talleres y hoy es un centro cívico. ¡Es posible construir decentemente!


sábado, 12 de diciembre de 2009

Catálogo de horrores (1)


Conocido como "la huevera", por razones obvias, y también como "el ombligo" (por estar más alto que "el del coño"). Creo que se llevaría el primer premio en un hipotético concurso de horrores arquitectónicos.